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Joana Vasconcelos en Versalles

15 piezas en gran formato: Lujo, Realidad, Sueño, Cotidianeidad, Magia, Fiesta, Tragedia y Humor. Conceptos extraordinarios logrados en base a objetos ordinarios. Ya estuvieron Jeff Koons, Bernar Venet y Takashi Murakami en este decadente espacio, hoy

15 piezas en gran formato: Lujo, Realidad, Sueño, Cotidianeidad, Magia, Fiesta, Tragedia y Humor. Conceptos extraordinarios logrados en base a objetos ordinarios.

Ya estuvieron Jeff Koons, Bernar Venet y Takashi Murakami en este decadente espacio, hoy le tocan los reflectores a Joana Vasconcelos, una joven artista plástica nacida en París y originaria de Portugal, que trabaja con escultura y con instalación.

Desde el 19 de junio y hasta el 30 de septiembre de 2012 la primer mujer artista, presenta sus obras en el majestuoso Palacio de Versalles, en París.

Sus obras, instaladas en los salones del Palacio y jardines de la extensa propiedad, crean un diálogo frente a la idiosincrasia contemporánea, donde las dicotomías de lo artesanal, industrial, público y privado, la tradición, la modernidad y la cultura popular convergen en afinidad para renovar los flujos habituales de significación.

“Mi trabajo se ha desarrollado en torno a la idea de que el mundo es una ópera, y Versalles encarna el ideal de la ópera y estética que me inspira. Las obras que yo propongo existen para este lugar. Yo veo, están vinculadas a Versalles de una manera atemporal. cuando me paseo por las salas del palacio y sus jardines, siento la energía de un entorno que gravita entre la realidad y los sueños, lo cotidiano y lo mágico, lo festivo y lo trágico. Todavía puedo oír el eco de los pasos de María Antonieta, y el ambiente musical y festivo de las habitaciones señoriales. ¿cómo sería la vida de Versalles si este exuberante universo fuera trasladado a nuestra época?”

Es la presencia de las figuras femeninas importantes que han vivido aquí, lo que ha marcado mi identidad y moldeado el desafío más grande de mi carrera.  – Joana Vasconcelos

En el extremo sur de la “Sala de los espejos” han sido establecidas un par de sandalias de tacón alto construidas a partir de ollas y tapas de acero inoxidable. Los “Zapatos de tacón alto” a gigantesca escala crean un efecto de Gulliver, y son una oda a los logros de las mujeres tanto en ámbitos públicos y privados.

“Lilicoptère” es un helicóptero que ha sido decorado en la misma línea que el universo estético Versalles, en pan de oro con miles de cristales Swarowsky incrustados en su exterior. La cabina del piloto y las alas parecen haber sido invadidos por una extravagante y colorida capa de plumas de avestruz teñidas en tonos salmón, rosa y naranja.

Una brecha sin plumas en la parte delantera de la cabina revela un interior que presenta superficies de madera talladas, dorados y la tapicería estampada bordada con el monograma de María Antonieta.

“Mary Poppins” que cuelga por encima de la escalera Gabriel, es una forma tentacular que se constituye a partir de una combinación de productos textiles hechos a mano.

Con seis brazos protectores que se extienden desde el cuerpo, la variedad de adornos y diferentes texturas de la obra, como una lámpara de araña, resultan inesperados en las formas orgánicas ya que contrastan con el estilo neoclásico de su entrorno.

Esta estructura colgante, enfrenta el tema militar. De organización racional y simétrica e instalada con extrañeza, expresa un toque de sensualidad y el hedonismo en su apariencia: “Valquiria Enxoval” vuelve y reinterpreta el estilo del palacio de Versalles, mediante la recuperación del lujo y la exuberancia de los brocados florales. Hace referencia al oro, al brillo de las telas, a la estética rural con colores, motivos y técnicas que normalmente se encuentran en el pequeño pueblo portugués de Nisa, rico en arte y artesanía.

“Royal Valkirie” Ganchillos hechos a mano, tejidos de lana, telas, adornos, poliéster, cables de acero.

“Golden Valkirie” Ganchillos hechos a mano, tejidos de lana, telas, adornos, poliéster, cables de oro.

“Perruque 2012” La Recámara de la Reina es donde pueden ser vistos los gustos decorativos de Marie Leszczinska y  de María Antonieta.

Aquí se encuentra “escamoteo“, una posición del útero en forma de objeto en la esquina de la sala: hecha de vinhatico combinado con mechones de pelo artificial.

La escultura está decorada con incrustaciones de ébano y apliquées de oro fino de metal, que hacen remembranza a los muebles de origen portugués y francés que tuvo lugar en este dormitorio.

Dos langostas de cerámica de gran tamaño comprenden “Le Dauphin” y “La Dauphine”, que están en condiciones de aparecer como si estuvieran esperando la llegada de los Reyes en la antesala de la gran Couvert.

Las esculturas se miran el uno al otro como si fueran amantes. Representan que el deseo sexual y la gastronomía van de la mano.

El corazón “rojo” y corazón “negro independiente” se cuelgan desde el techo en ambos lados de la sala de los espejos, el primero, en el salón de la paz; el segundo, en el salón de guerra.

Las masas que cuelgan son repeticiones del corazón de Viana, la emblemática pieza de joyería portuguesa, cuyos colores aluden a la pasión y la muerte, la guerra y la paz.

“Gardes” En la mañana del 6 de octubre 1789, la multitud revolucionaria invadió la sala de guardias de la Reina. Uno de los guardias logró romper la puerta de la antesala  y gritar “Sauvez la reine!‘. (¡Salven a la Reina!)

La misma habitación, fue profusamente decorada con mármoles y cargada de referencias a un poder absoluto con dos leones orgullosos como símbolos de poder patriarcal. los cuerpos robustos esculpidas en mármol precioso del Puerto de Laurent se sientan en sus respectivos pedestales, ambiguamente protegidos y encarcelado por una segunda piel de ganchillo blanco. Simbolizan los guardianes fieles de los logros de las mujeres.

“Vitrail” Un vitral de texturas cálidas, llena a gran escala uno de los arcoles de la escalera de la Reina. Produce un contraste muy acertado con las superficies de mármol frío que lo rodean.

Profanos o sagrados, los ambientes decorados con vidrieras adquieren una espiritualidad particular ya que la luz penetra en el vidrio de color. El resultado es, una verdadera fiesta de luz, movimiento y color.

A la entrada, el visitante es recibido por dos estructuras monumentales de hierro forjado instalado al lado del otro:
“Pavillon de vin”, en la forma de una botella, y “Pavillon du thé’, con forma de tetera.

Fiel a la representación de los opuestos, omnipresente en la arquitectura de Versalles y la decoración, las obras surgen como representaciones del hombre (El pabellón del vino) y de la mujer (El pabellón del té). El hierro forjado, un material que es a la vez funcional y decorativo, se convierte en estructural en estos objetos, cuya vida doméstica es negada por la espectacular ampliación de sus escalas habituales.

“Blue Champagne”, es una obra monumental que comprende dos estructuras gemelas verticales y la incorporación de miles de botellas de champán iluminadas desde su interior. Se encuentra a ambos lados de los confines de agua rectangulares que se extienden delante de la terraza del palacio, respetando la simetría arquitectónica de Versalles.

Las estructuras introducen una verticalidad que contrasta con las inmensas líneas horizontales del paisaje, visibles desde el interior del salón de los espejos. La misma verticalidad extravagante evoca un estilo gótico tardío.

El champán azul refiere a los placeres de la mesa como algunas de las estatuas de la fachada norte y al proceso de identificación nacional, asociada con la gastronomía.

@TadeoSanav

arteycultura@bangbangbang.com.mx

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