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Larga vida Bertolucci

Quizá no exista mejor manera de conmemorar el aniversario de un artista, que el hecho de que su obra siga siendo reconocida a pesar del tiempo transcurrido desde su creación.   Este 16 de marzo, un ícono

Quizá no exista mejor manera de conmemorar el aniversario de un artista, que el hecho de que su obra siga siendo reconocida a pesar del tiempo transcurrido desde su creación.
 
Este 16 de marzo, un ícono del cine italiano contemporáneo ha cumplido 76 años de vida y aproximadamente 55 años de trayectoria. Siendo el hijo de un reputado poeta e historiador de arte y una madre educadora, el cineasta pensó seguir los pasos de su padre, siendo reconocido desde temprana edad con varios prestigiosos premios literarios; sin embargo, el suceso que lo hizo cambiar de profesión fue el hecho de que su padre ayudó a otro reconocido cineasta del neorrealismo tardío, a publicar su primer novela, y éste, como ofrenda de gratitud, convirtió a Bernardo en su asistente de dirección. De este modo, el estilo de Pier Paolo Pasolini influenció la posterior carrera de Bertolucci.
 
Una de sus películas más reconocidas a nivel internacional (quizá una de las mejores) ha sido El Conformista, drama político de la era del Fascismo, cuya trama versa sobre la vida de Marcello Clerici, un hombre fascista que en medio de traumas de la infancia y su temor a no sentirse incluido en el medio en que se desenvuelve, debe asesinar a quien fuera su profesor marxista.
 
El film marcó un cambio de estilo en la trayectoria del director, el mismo Bertolucci ha aceptado que sus  películas previas a El Conformista, fueron un tanto egocéntricas; como muchos artistas en sus óperas primas, sus películas expresaban sus ideas a través de monólogos, excluyendo en cierto modo a los espectadores. Con aquella cinta, por primera vez en su carrera se crea un diálogo entre cineasta y audiencia. ¿Quién es el conformista? ¿Qué necesidad tiene de parecerse a la gente que lo rodea? ¿Por qué querer encajar en su ideología? ¿Es que no puede reunirse con quienes comparten sus mismas convicciones? ¿Por qué traicionar sus verdaderos ideales? Bertolucci deja al espectador decidir por sí mismo si Marcello Clerici logra convertirse en un conformista, o no.
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La película fue ampliamente aclamada como una obra maestra visual. En su fotografía destaca el uso de colores ricos, ropa auténtica de los años 30,  una serie de inusuales ángulos y fluidez de la cámara; ésta sugiere la incapacidad del protagonista de conformarse con una vida normal, y su lucha por pertenecer a una sociedad ‘’normal’’. El estilo de Bertolucci en el film, sintetiza la estética del fascismo italiano; este estilo incluso ha sido comparado con el de Leni Riefenstahl en El Triunfo de la Voluntad y Metrópolis, de Fritz Lang.
 
Algunas escenas de la película han sido influencia para filmes de la talla de El Padrino, parte II, y series aclamadas como Los Sopranos. Una de las escenas más memorables es la persecución en el bosque, con la luz solar filtrándose por los árboles y una bella mujer cayendo abatida por un disparo; la conjunción perfecta de belleza y tragedia, tan efectiva y punzante como la escena final de Isabelle Hupert en La pianista.
 
La película incluso ha sido un caso de estudio en la psicología del fascismo: Marcello Clerici es un burócrata deshumanizado por una familia disfuncional de clase alta y un trauma sexual en su niñez. Él acepta la asignación de la policía secreta de Mussolini para asesinar a uno de sus antiguos mentores, quien vive en el exilio en París. Clerici parece dispuesto a sacrificar sus valores por su interés de llevar una ‘’vida normal’’. El Conformista es ‘’un hermoso retrato de esa necesidad psicológica de conformarse y ser normal a nivel social, en general, y a nivel político en particular. ’’
 
En la actualidad, nuestra indiferencia se enmascara a través los de likes, las publicaciones compartidas, los emojis y hashtags que los acompañan. Somos rebeldes siempre y cuando estemos detrás de una pantalla; sin celular, sin tableta y sin ordenador, no somos más que una generación conformista. Blasfemamos de manera entusiasta contra lo que sea el trending topic del momento, pero lejos de actuar, nos conforta la sensación de que somos parte de un cambio por haber participado digitalmente. Pocos son quienes están dispuestos a arriesgar el físico por cambios verdaderos, pero aún los hay.
 
En tiempos en que el cine vacuo y sensacionalista parece apoderarse del gusto de la mayoría de los espectadores, donde la técnica narrativa ha sido desplazada por la técnica de asedio, vale la pena retornar a aquellas películas que nos plantean algo más que la necesidad de consumir aquello que los actores visten, comen, cantan, sueñan… Vale la pena poner de moda la reflexión crítica del cine de arte, más que la visualización de la mitad de la película, la pedante publicación estoy viendo, y 50 kg de hashtags.
 
¡Larga vida a hombres como Bernardo Bertolucci!

Por: Ada Rodríguez

arteycultura@bangbangbang.com.mx

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